Calle del Conde de Altea, 30. València
La brasa de los sábados
Querido abuelo:
Tú decías que el fuego no se mira, se escucha. Y mientras la brasa hacía lo suyo, alrededor se hablaba de todo y nadie miraba la hora.
Nunca tuviste prisa. La leña tenía que hacerse brasa, la carne tenía que reposar y nosotros teníamos que aprender a esperar. Entonces no lo entendíamos.
Ahora sí. Por eso Ancestral lo hemos hecho a tu manera: alrededor del fuego y sin prisa. Le pusimos ese nombre por ti y por quienes te enseñaron a ti.
Hoy somos nosotros los que hacemos esperar a la mesa. Y cuando alguien se asoma a la brasa con prisa, le decimos lo mismo que nos decías tú: que el fuego no se mira, se escucha.
Con todo el cariño,
tus nietos
P.D. La brasa ya está lista. Ven cuando quieras.